Yazmin la mujer que transformo mi vida

cateoria amantes

Yazmín la mujer que transformó mi vida y mi sexualidad

¿Por qué cuento este relato?
Lean la siguiente conversación amables y curiosos lectores y lo entenderán:

Yo: Te puedo preguntar algo?
Yazmín: Sí
Yo : Sólo te pido total franqueza. S¿abes qué es lo que marsme gustan de los relatos?
Yazmín: Qué?
Yo: Saber que son REALES protagonizados por gente REAL personas ordinarias como tu y yo por que eso me hace pensar que el gozar y disfrutar está al alcance de TODOS
Yazmín: Sabes que me gustaria
Yo: ¿Qué?
Yazmín: Que escribieras relatos de nosotros y publicarlos
Yo: Ok. Lo haré
Yazmín: Me dices cuando los tengas si?
Déjame leerlos antes de que se publiquen
Los estaré esperando ansiosamente

El relato que se escribe a continuación es 100% REAL

Hay gente que, sin duda, llega a tu vida para cambiarla, para enriquecerla y hacerla INOLVIDABLE. En el aspecto de satisfacción sexual hay una persona que me transformó radicalmente y esa fue Yazmín. De manera tajante puedo afirmar que en mi vida sexual hay un antes y un después desde el primer momento en que hicimos el amor. Ella ha sido por mucho la mujer más intensa, complaciente y cachonda con la que he estado…es y creo que será mi mejor amante. Permítanme contarles el inicio de lo que hablo y comprenderán lo que estoy afirmando:
Llegué a impartir clases a esa Universidad ubicada en la costa del Atlántico en el año 2009. Iba con la idea de lograr una estabilidad laboral y un crecimiento académico. La relación con los estudiantes fue buena y aún más con el grupo donde estaba ella: Yazmín.
No hubo ninguna novedad al empezar darle clase al grupo de quinto semestre donde ella estaba. Sin embargo, paulatinamente ella empezó a llamar mi atención: era muy participativa, cumplía con todo lo asignado y además era muy inteligente (como profesor son características que notas de inmediato en un alumno). Al tener mi atención por estas cualidades fui gradualmente -conforme pasaban los días, semanas y meses- descubriendo otros aspectos de ella: su sonrisa, la fortaleza con la que enfrentaba situaciones familiares graves por las que estaba pasando y, finalmente, su belleza: mide casi 1.60m, morena clara, un rostro angelical, unas tetas firmes y de forma perfecta, pero sobre todo, me gustaron sus piernas y su culo. Las piernas eran prácticamente como dos torres labradas por los mejores arquitectos: firmes, de buenas formas, suaves y tersas podía observarse, sobre todo, cuando llevaba minifaldas de mezclilla (lo cual era seguido por el calor de la costa). Además tanto con minifalda, como con pantalón uno no podía dejar pasar inadvertido su culo: firme y soberbio.
Fuimos cada vez platicando más, conociéndonos y cada que me la encontraba en la escuela no podía evitar saludarla “efusivamente” con un beso y un gran abrazo que me permitía palpar de forma breve -y sutil -su tan exquisita anatomía. Si la veía una vez, dos, tres o más veces nunca perdía la oportunidad de saludarla de esta forma como si no nos hubiéramos visto en años. Creo que ella le debió parecer raro y sospechoso tanto abrazo, beso y saludo pero, afortunadamente, su actitud y relación conmigo no cambió.
Al final del semestre hubo un viaje a la capital del estado, el objetivo: llevar a los alumnos a museos e instituciones para reafirmar las clases de historia y administración que eran las materias que yo impartía. Yazmín iba aún más radiante que nunca, no podía evitar seguirla con la mirada aunque esta vez no la podía saludar tanto ya que su novio iba también en el viaje. Sin embargo, la fortuna y el destino a veces son generosos con los mortales y un día antes de regresarnos del viaje ella y su novio salieron y al regresar a su habitación sus compañeros de cuarto ya estaban dormidos y no pudieron entrar.
Afortunadamente otro profesor de la universidad y yo que compartimos habitación durante el viaje nos los encontramos en el pasillo y les ofrecimos asilo. Ellos aceptaron. Ya en la habitación mi colega quedó profundamente dormido en su cama, mientras en la mía yacían Yazmín y su novio. Ellos se arrinconaron lo más que pudieron para dejarme un espacio: hasta el rincón pegado a la pared quedó el novio, luego ella y yo al borde de esa amplia cama.
Todos estábamos muy cansados, había sido un día muy ocupado de trasladarnos de un sitio a otro y caminar prácticamente todo el día. Así que quedar dormidos no fue un problema para ellos Yo no podía dormir: ¡estaba nervioso… tener a unos centímetros a esa mujer que me hacía palpitar el corazón de deseo era algo que alertaba mis sentidos! Traté de controlarme pero cuando vi estaba acariciando suavemente su cabello de forma tierna y pausada…no fue suficiente para calmar ese deseo hacía ella. Posteriormente, también era acariciar el rostro, pasar el dedo por el contorno de su nariz, de sus mejillas, de sus labios que tanto había deseado besar pero que al menos ahora podía sentirlos.
De repente algo lo transformó todo ella atrapo mi dedo con su boca, fingiendo aún dormir de forma rica y discreta empezó a chupar mi dedo primero con sus labios, después lo introdujo dentro de su boca y lo hizo usando su lengua. ¡Ahhh! esa tibieza de su boca que yo percibía en un dedo me hizo volar y más aún estando el novio durmiendo en la misma cama.
La prudencia nos hubiera hecho parar pero en esos momentos la prudencia se fue al diablo, queríamos gozar. Después de sacar mi dedo de su boca fui en busca de algo más arriesgado (no en balde iba a dejar de sentir tan rica sensación) y me adentré a explorar su pecho. Primero pasando suavemente mi mano apenas debajo de su cuello de forma suave, pero después me abrí paso entre su blusa para entrar de lleno a sus senos. La primera sensación al contacto la puedo definir simplemente como majestuosa: carne firme, suave y tibia. Todo iba subiendo de temperatura, todo se tornaba arriesgado porque el novio podía despertar en cualquier instante pero Yazmín me sorprendió una vez más al acomodarse despacito, casi imperceptiblemente para que pudiera tocarle mejor esas masas voluptuosas de carne….¡y así lo hice!
El novio a unos centímetros, el otro profesor en la cama de al lado y Yazmín y yo muriéndonos por aumentar nuestras caricias teníamos que acabar con algo más significativo antes pudieran despertar. Así que me acomode poco a poco hasta quedar a la altura de sus labios y pude besarla. Ella reaccionó al beso el cual fue discreto, casi sin movernos, pero no por ello fue cachondo y rico que más que hacernos frenar fue una promesa de entregarnos a nuestra pasión sin consecuencias cuando no estuvieran aquellos dos intrusos.
Efectivamente así fue:
Días después de nuestro regreso me fue a buscar a mí cubículo nos dijimos un “hola” distinto lleno de cariño, emoción y deseo. Después de este breve saludo nos fundimos en un beso tórrido, largo con nuestras lenguas entrelazándose, probando el sabor y calidez de nuestros cuerpos.
Inmediatamente ella y yo acordamos ser discretos, tanto por su novio, como por mi pareja (tenía varios años de vivir con una chica a la que creía amar). No sabíamos adónde nos llevaría todo esto pero sí sabíamos que no queríamos tener problemas en nuestras relaciones por lo que acordamos solamente disfrutar sin mayor exigencia que la de vivir intensamente cada momento. Pasaron algunas semanas y el pequeño espacio de mi cubículo no nos daba confianza para entregarnos plenamente, todo se reducía a besos de amígdalas, manoseos sobre mi verga, sus tetas y su culo pero acordamos que en la primera oportunidad tendríamos que coger y sacar toda esa pasión que amenazaba con enloquecernos por no estar desnudos y fundidos como un sólo cuerpo en una amplia cama.
En una fresca mañana de diciembre una mensaje SMS dejó a un lado la imaginación para concretar lo real. Era Yazmín y me decía que su novio había partido antes a su casa (ni ella, ni él eran de esta región costera sino como varios estudiantes venían de fuera de varios partes de este bello estado).
Rápidamente me dio un domicilio advirtiéndome de que sólo disponía de veinte minutos o media hora cuanto mucho para poder amarnos. Dejé todo lo que estaba haciendo para llegar y aprovechar ese breve tiempo. Al llegar –algo exhausto- ya estaba ella en la puerta del departamento para recibirme. Me hizo pasar y colgó su brazos alrededor de mi nuca para besarme y advertirme que fuésemos discretos que en la habitación de al lado yacía dormida una compañera suya que aunque tenía el sueño muy pesado (más aún después de una borrachera) era preciso no hacer demasiado ruido.
“Otra vez intrusos” dije en mis adentros pero con un beso y con tomarme de la mano para dirigirme al cuarto ya no me importaba nada en el mundo, solamente estar dentro de mi bella y cachonda Yazmín. Al traspasar la puerta del cuarto nos desnudamos cada uno por su cuenta rápidamente…no había tiempo que perder, tenía veinte minutos antes de que su transporte saliera rumbo a la ciudad donde vivía.
Yo prácticamente desde que salí a su encuentro llevaba la verga bien parada y cuando hube terminado de desnudarme y al ver la perfección plena de su cuerpo me abalancé sobre ella. Quería penetrarla así, a pelo, pero ella me dijo que tenía que ponerme condón por nuestra propia protección. Traté de disuadirla pero (afortunadamente) fue firme en su exigencia. Incluso le dije que si con su novio lo usaba y ella sabiamente me dijo: “con mi pareja no lo necesito, esto lo hago por tu seguridad y la mía”.
Afortunadamente, llevaba un condón que días antes me entregaron de forma gratuita en el centro de salud y que ahora era mi mejor aliado para alcanzar el sueño de hacer mía a esa mujer que cada vez me enloquecía con su belleza y cachondez. Me puso el condón y no hubo mayor preámbulo: la penetré. A pesar de no haber momentos previos o por el poco tiempo que disponíamos y porque en los momentos en mi cubículo Yazmín y yo ya habíamos palpado y conocíamos muy bien nuestros cuerpos todo salió muy bien. En el primer instante que mi verga hizo contacto con su tibia y húmeda vagina nos transformamos. Ambos sentimos la divinidad del placer máximo de los cuerpo en el sexo. Nos movimos como locos desenfrenados, gozamos como nunca antes…yo quería partirla a la mitad con mi verga dentro, empujaba fuerte y más fuerte en cada embestida y ella también movía su cuerpo para chocar de manera más fuerte mi pito con su hermosa cueva.
Los minutos loa alargamos con tanto extásis de sentirnos uno dentro del otro, su humedad corría a caudales por mis piernas y yo podía sentir la suya como si no tuviera condón. ¿Cómo si no tuviera condón? Mmm…en un momento que frenamos un poco, solo un poco pude darme cuenta que ese plástico estaba deshecho por no poder contener el ímpetu, la fuerza, la entrega animal con la que cogimos desde ese primer momento. Se le comuniqué y para entonces a ella y a mí nos valió madres: el gozo y el placer que estábamos viviendo lo compensó todo y para ampliar aún más este éxtasis dijo una frase que casi recuerdo a diario desde ese preciso momento en que acabo de decir “dame tu leche, quiero tu leche para llevármela en las 6 horas de camino a casa”.
Yazmín no sólo llevaba al límite mi cuerpo, también mi mente con cada una de las palabras que grita en el momento exacto para hacer de cada encuentro algo único e inolvidable. No pude, ni quería contenerme tampoco para vaciarme dentro de ella en una eyaculación abundante por toda la pasión y entrega que caracterizó a ese primer encuentro.
Ya el tiempo estaba encima. Disponía de 5 minutos para llegar a la terminal, nos vestimos más rápidamente de lo que nos habíamos desnudado y ella empezó desde ese momento a ser mi mejor amante. Al final me dijo para tranquilizarme: “no te preocupes no voy a quedar embarazada tomo a diario mis pastillas anticonceptivas”.
¡Mi amor, mi vida esta mujer es toda una diosa! Me da exactamente lo que necesito: igual pasión que tranquilidad, que amistad o aprendizaje. Nos despedimos con un beso efímero y prometimos que al regresar de vacaciones debíamos pasar más tiempo juntos, los cuales iremos narrando muy pronto (ella me pidió escribir esto que fue hace tres años pero le propondré que también de su opinión del nuestra relación).
Yazmín como dije ha sido mi mejor amante y mi vida sexual ya no es lo mismo sin que ella esté presente de una u otra forma para seguirme transformando llevándome a los máximos límites del placer, de la lealtad y de la imaginación que el sexo despierta en ambos.
Si quieren saber más de lo que aconteció, por favor, háganoslo saber en sus comentarios para animarnos a escribir más y de alguna manera revivir nuestra pasión.
Gracias.

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